Cosas de crios
Albarro te voy a continuar la canción que
dejaste a medias:
La cantábamos al niño o niña que formaba parte de los invitados
a "La matanza" y le tocaba columpiarse. Porque lo mejor que teníamos
los niñ@s de los tiempos de antes de la televisión, era que nos
invitasen a una "matanza". Ello suponía que no íbamos
a la escuela ese día y que nos daban (los dueños de los cerdos)
una buena soga a toda la chiquillería, para que nos fuéramos a
la cerca con árboles más próxima a "remecernos" y
así nos quitaban del medio.
Ya habiendo conseguido encontrar el árbol adecuado y montar el "remeceero",
todos en fila al que le iba tocando remecerse le cantábamos esta canción
que medía el tiempo que se le columpiaba.
Se empezaba a contar del 1 al 20, así:
Uno, dos, tres... ...y veinte
sopitas calientes que van y vienen por los manteles
tengo la mano estrecha ¿quién te la estrechado?
el rey y la reina. ¿donde está el rey y la reina?
En Badajoz, tomando su leche con su colador.
Los quesitos del cura van por el río
el río va diciendo estos quesitos son míos.
Limpiar limpiar Magdalena
y no dejéis de limpiar
a los chicos darle teta (esta palabra era fuerte entonces)
y los grandes darle pan.
Fui al corral me encontré un dedal
se lo di a mi abuela
no lo quería, se lo di a mi tía
para que me diera los tres columpiones
que uno, que dos, que tres y porrones.
Se acabó, a bajarse del columpio que
le toca a otr@. Y a empezar de nuevo la canción...
¡Que bien lo
pasábamos! y eso que era por diciembre y enero casi helando y lloviendo,
y con esas botas catiuscas, esos calcetines "comidos", con
los mocos fuera, (los clines no existían, ni leotardos, ni pantalones,
ni chubasqueros) las manos heladas, sabañones en manos y pies...
Con razón decimos que los inviernos de nuestra infancia eran más
fríos.
Entonces no se tenían las prendas de abrigo que tenemos hoy, pero así y
todo era un día de fiesta para nosotros "estar de matanza".
(Albarro, esta "historia" te la dedico porque seguro que te ves también
en ella. Saludos.)
Mandada P.C.H.