Pedirte quiero, Señor,
Cristo del Humilladero,
que me inspires al hablar
a la gente de mi pueblo.
Este novenario inmenso
que cada año te ofrecemos,
demuestra bien a las claras
lo mucho que te queremos.
Tú eres testigo ocular
que en tu casa no cogemos,
como veras cada noche
en la novena que hacemos.
Tú sabes que de beatos
muy poco todos tenemos,
pues si a misa no acudimos
a tu ermita si lo hacemos.
Tú siempre estás con nosotros
cuando por el mundo andamos,
buscándonos el sustento
porque aquí no hay para tantos.
Dondequiera que vivamos
tú imagen siempre estará,
diciendo que en esa casa
un torremochano está.
Lo mismo allá en Alemania
en Asturias que en Madrid,
dondequiera que vivamos
tu imagen ha de estar allí.
Tú nos haces comprender
que la fe mueve montañas,
no hubiera sido posible
sin ella, regresar de nuevo a casa.
En la novena que hacemos
a tu cruz, todos miramos,
y tú, que lo sabes todo,
verás que todo te lo contamos.
Cómo influyes en nosotros
cómo nos haces tan buenos,
por lo menos en el rato
que tan cerca te tenemos.
Qué momento más bonito
cuando nos damos la paz,
con ese apretón de mano
y en los ojos la mira.
Seguro en ese momento
casi lo podría jurar,
en nosotros no ha quedado
ni un resquicio de maldad.
El Enigma del Misterio
un dogma de fe será,
fe que yo tengo en mi Cristo
al que quiero de verdad.
Cristo del Humilladero
pendiente estamos de ti,
para cuando tú lo ordenes
irnos contigo a vivir.
Como anticipo queremos
todos los hijos del pueblo,
ofrecerte en esta noche
¡un minuto de silencio!.