La niña
del lazo rojo en el pelo, se agarra fuerte a la mano de su abuelo, para no perderse
en el mar de gente que invade los grandes almacenes.
El abuelo le prometió ayer que la traería a ver a los reyes magos,
para que pudiera darles la carta en persona, pero la niña del lazo
rojo no ha escrito ninguna carta, le dirá de palabra a Melchor lo que
quiere.
La niña del lazo rojo en el pelo se alisa el abrigo y se atusa el pelo
con la mano que le queda libre, le ha dicho la abuela que tiene
que presentarse limpia y bien peinada ante sus majestades. Se van acercando por
un pasillo lleno de juguetes y dulces. Mercedes, que tiene el pelo rubio
casi blanco recogido con un lazo rojo, mira golosa los árboles de mazapán
adornados con piruletas, chocolatinas, regaliz.... El paje se da cuenta y le
regala una piruleta de fresa y una chocolatina, la niña del lazo rojo le
da las gracias. Al final del pasillo están los tres reyes sentados en
tres tronos de colores: azul, verde y rojo. Por fin le toca el turno, el
abuelo la sienta en las rodillas del rey y se aparta a un lado.
Mercedes está nerviosa y no quieren salirle las palabras de la boca, pero
el rey la acaricia y ella se va tranquilizando y al final le pide lo que
quiere, luego el rey le dice que si se ha portado bien conseguirá su regalo, la
besa y ella se despide regresando a casa con el abuelo.
- ¿qué le has pedido? pregunta el abuelo
- es un secreto, sonríe Mercedes.
La mañana del día de reyes, la niña del lazo rojo en el
pelo se levanta y habla como todos los día con la foto de sus padres,
les cuenta el regalo que le ha pedido a los reyes, Ellos están con Dios,
se lo dijeron los abuelos aquel verano que se fueron a Colombia para colaborar
con la ONG. a la que pertenecían , y no volvieron.
- Hace ya seis años, le dice la abuela al abuelo antes de que Mercedes
se levante a recoger sus regalos.
Desaparecidos, le dijeron al abuelo en la embajada, y no sabiendo como explicárselo le
dijeron a su nieta que papá y mamá se habían ido al cielo.
La niña contempla extasiada todo lo que los reyes le han dejado
encima de sus zapatos limpios, pero falta lo que ella le pidió a Melchor.
Llaman a la puerta y sale corriendo a abrir. ¿Será su regalo?.
La niña del lazo rojo en el pelo ya no tendrá que hablar
más con la foto, el rey Melchor ha cumplido su promesa.
© María
del Rosario Villar Laberti cc-5805