T
O R R E M O C H A | |||||||
|
| Página personal, no institucional sobre Torremocha (Cáceres) |
|||||
|
INFORMACIÓN
Participación
···••oOo••···
![]() |
TORREMOCHA PREGÓN DE LAS FIESTAS DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL HUMILLADERO INTRODUCCIÓN: No es de extrañar, que después de la "brillante disertación realizada por mi antecesor, el pasado año, Don. Pedro Calero Luengo, Profesor de Instituto de Primera Enseñanza, gran torremochano, y como la mayoría de todos nosotros, lanzado a la aventura de forjarse su propio porvenir fuera del pueblo, y que a costa de su trabajo, tenacidad e inteligencia ha sabido escalar al alto puesto intelectual que ocupa, esto por una parte, y, por otra, haberme sorprendido mi designación para pronunciar este pregón de nuestras fiestas patronales, actos estos que yo considero altamente didáctico» y aleccionadores, todo unido a mi falta de dotes oratorias, no es de extrañar digo, me sienta en estos momentos, como el abogado bisoño en el pasillo de la Audiencia, antes de comenzar la vista. Es por ello, por lo que quisiera pediros a todos, sepáis perdonarme los fallos que pueda tener, pues siendo esta la primera vez; que tengo el honor de dirigirme a tan querido y autorizado auditorio, es lógico que mi natural complejo merme un tanto mis ya reducidas facultades, por todas estas circunstancias, he considerado corto el tiempo para preparar este trabajo, pues si el Ilustre orador gaditano, Don. José María Pemán, dijo, que los discursos, conferencias y charlas son como los asesinatos premeditados, es lo cierto que en esta ocasión, se ha prodigado poco la mencionada agravante. Y después de esta introducción que he considerado oportuno hacer paso de lleno al tema, no sin antea; pedirle al Santísimo Cristo del Humilladero, me acompañe en la empresa...
PRIMERA PARTE.- Quiero comenzar mi intervención, haciendo alusión a un tema que yo creo que a todos nos tiene un tanto intrigados y ávidos de curiosidad, como es el origen e historia de nuestro pueblo. Ya, el año pasado, se lamentaba Don. Pedro Calero, y con razón, de la falta de testimonios escritos en los archivos de nuestro Ayuntamiento y nuestra Iglesia, que hicieran referencia a tales extremos, pero estas sugerencias no quedaron en el vacío y sirvieron para remover las conciencias: de algunos torremochanos, que estimulados por ellas, se pusieron a investigar sobre el particular habiendo obtenido, hasta la fecha, aunque pocos, algunos resultados interesantes. Yo empecé esta investigación con varias charlas sostenidas
con algunos convecinos nuestros. El primero que me dio una pista sobre
el tema, fue Don. Pedro Barroso Jabato, éste me dijo que en casa
de sus padres había un libro titulado: Castillos, Torres y Casas.
Fuertes de la provincia de Cáceres, escrito por un tal Don. Plubio
Hurta do, y que este libro lo había tomado de sus padres: Don.
Manuel Vidal, sacerdote que fue de esta Villa, me entrevisté con
él y me dijo que no recordaba de ello debido al mucho tiempo que
había pasado desde que él estuviera aquí de sacerdote,
Entonces me fui a la Biblioteca Provincial, y por medio de nuestro paisano
Don. Marcelino Polán, que allí trabaja, estuvimos viendo
la ficha en el fichero figurando este libro como desaparecido ¡mal
se ponía la cosa!, y habiéndoselo yo referido a mi hijo,
éste dio con dicho libro en el Colegio San Francisco de Cáceres,
sacando fotocopia de todo lo que al pueblo hacia referencia y esto es
lo que dice referido libro: TORREMOCHA.- En la fundación de esta villa, hay mucho, si no todo, de fabuloso y fantástico. Cuentan que antiguamente estuvo en el sitio que hoy ocupa la ermita de
Nuestra Señora de Torrealba, emplazada a dos kilómetros
N.E. de dicha ermita; que el vecindario, que era numeroso, mató
sin razón a un Obispo extranjero que de paso había arribado
a la población. Con un detalle curioso: la plaga cayó sobre el vecindario de noche,
estando éste dormido, y con tan rabiosa acometividad, que los ahogaba
y martirizaba en los mismos lechos. Y como punto estratégico, dada su posición geográfica topo gráfica, fue asiento temporal de otros varios generales, que a titulo de observación, pesaron como losas de plomo sobre el esquilmado vecindario. Hay otro libro, escrito por Don. Germán Sellers de Paz, gran periodista cacereño, que me facilitó nuestro flamante Capitán de Artillería -porque en Torremocha tenemos figuras de todas las ramas y profesiones- Don Diego Encinas Morgado, gran versado en historia, tal vez, por ser esta una de las principales asignaturas de su carrera, en el que, en sólo dos renglones, dice: Que el gran Rey Felipe II, que gobernó un Imperio extendido por los cinco continentes y donde nunca se ponía el Sol. Que expresara su preocupación por la conservación o el mantenimiento de estos dominios en la frase que se le atribuye: "Dios que me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos”. Pues bien, este gran Rey, llegó a Cáceres capital, el día 9 de Marzo de 1583, donde pernoctó el 9, el 10, y el 11 partió para Torremocha, desde donde se dirigió a Trujillo y Guadalupe. Esta es la única mención que se hace en este libro, no sabemos, por tanto, si pernoctó en Torremocha o no, Lo que si parece una hipótesis cierta, es que según versión de nuestro paisano Don Sebastián Márquez Palomino, gran aficionado a la historia, él tenía un libro hace muchos años, en el que se decía que ese campanario, donde las cigüeñas tienen su morada, fue mandado construir por este gran Rey, con ocasión de su visita a nuestro pueblo en la fecha que antes se menciona, resultando que, según esta cuenta, sólo ese campanario de ladrillo tiene ya más de 400 años, y también, por tanto, una gran, categoría histórica, por tener algo en común con esa octava maravilla del Mundo que es el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, construido en memoria de la Batalla de San Quintín, en una de cuyas celdas muriera este gran Monarca el 13 de Septiembre de 1598, pues al fin y al cabo, las dos obras fueron construidas por orden e idea de este gran Rey. Hasta la fecha, esto es lo que podemos decir del origen e historia de nuestro pueblo, y digo hasta la fecha, porque si Dios me da salud, seguiré trabajando en ello hasta ver si logro conseguir todos los antecedentes; históricos que pueda y hacer una recopilación de los mismos, para que en nuestro Ayuntamiento, al menos, exista constancia de ello y nuestros descendientes no vivan en esta incertidumbre e ignorancia en que nosotros estamos viviendo.
SEGUNDA PARTE. - De todos estos datos históricos de nuestro pueblo se desprende
que, esta comunidad humana, desde sus orígenes, fue constituida
por los hombres y mujeres más aguerridos y fuertes, como se deduce
de ese éxodo que tuvieron que hacer de su pueblo de origen, o sea,
desde nuestra ermita de Torrealba, pues, bien claro se dice que de los
cuatro núcleos humanos que se formaron con tal motivo, Torremocha
fue el principal, como también se demuestra en las estructuras
arquitectónicas de sus centros religiosos, no hay nada más
que contemplar detenidamente nuestra Iglesia y ermitas circundantes, sus
casas como mansiones construidas con esa solidez y amplitud que son la
admiración de todas las generaciones posteriores, es evidente que
siempre se caracterizó por la reciedumbre y coraje de su gente,
muchos de nosotros hemos sido contemporáneos antes de esta era
de los tractores y cosechadoras y hemos visto como nuestros hombres del
campo trabajaban, no cabe duda que eran verdaderos artistas, como con
la yunta y el arado trazaban sus surcos en la tierra, en líneas
tan rectas y paralelas, que parecía in-verosímil como se
podía trazar una besana tan perfecta sin ningún aparato
de agrimensura y sólo con el sentido de la orientación. Como esgrimían la hoz con sus manos, eran verdaderos malabaristas con ella, con una capacidad de resistencia que hoy nos parece imposible, y sin más medios de nutrición que unas sopas de tomates, unos trozos de tocino y el barril del agua para calmar la sed y evitar la deshidratación, por todos estos contornos no había quien los igualara y eran verdaderos campeones en estos menesteres. Y no sólo los hombres del campo, si no también los artesanos, aún está bien patente y puede comprobarse, ¿donde hay albañiles como los de nuestro pueblo?, todos sin excepción son extraordinarios, que estilo, que solidez, perfección y remate de sus obras, y es que son de la estirpe de aquellos que originariamente quedaron constancia de una arquitectura incomparable. Aquellas mujeres que cooperaban con sus maridos para llevar a su hogar el sustento de sus hijos trabajando en las faenas del campo y en la casa, todas rivalizaban en sus quehaceres para ver quien era la más hacendosa y limpia faldegando y acicalando sus casas, con que lozanía e ilusión blanqueaban sus fachadas y barrían diariamente sus puertas con aquellos procedimientos tan deportivos como la brocha engarzada en el extremo de la caña, para blanquear la fachada con el plurito de que la suya fuera la más blanca, y a la que daban un movimiento de balanceo que contribuía muy eficazmente a que el riego sanguíneo de sus organismos fuera perfecto, evitando con ello que el ácido úrico invadiera sus miembros y por tanto mitigando de este modo los achaques reumáticos que ahora tanto se prodigan por falta de este ejercicio y exceso de nutrición. Nunca se veía una mujer, como ahora ocurre, que por prescripción facultativa tuviera que andar equis kilómetros diarios porque sus miembros están anquilosados por falta de este ejercicio, porque nuestras mujeres, con esto de la fregona y demás adelanto de la vida moderna, se han vuelto más pasivas y perezosas, siendo esta la causa de tantos dolores reumáticos y afecciones de colesterol. Solo tienen un miembro del que nunca se quejan y es porque lo utilizan con verdadera vocación, es ese miembro musculoso que todos tenemos y al que ellas están siempre dispuestas a esgrimir a costa de la que sea. Tenemos que despertar de este monótono letargo e infundir mayor alegría y optimismo a la vida, y esto no se consigue con la falta de ejercicio, es la terapia ocupacional la que contribuye muy eficazmente a aumentar nuestra salud y bien estar, porque en la vida, señores, no hay mayor alegría que la de un cuerpo sano. Pero amigos, estas mujeres nuestras, a las que alguien ha calificado de nuestras dulces enemigas; dulces porque cuando tenemos apetito es el pastel más azucarado que podemos saborear, y de enemigas nada, pues es bien notorio de que sin ellas los hombres seriamos como potros desbocados, ¿que sería del conductor osado sin freno en su automóvil?. ¿y que seria de nosotros si ellas no frenaran nuestras insensateces y falta de voluntad?. Tened presente, amigos , que la parienta o compañera, como vulgarmente suele llamársela, muchas veces con sus impertinencias y otras con sus halagos, es el mejor antídoto que podemos tener para amenizar este pesimismo que la misma vida encierra, que no hay peor» cosa que la soledad y no tener quien a uno le reprenda de cuando en cuando, y estas mujeres nuestras, estas mujeres torremochanas, son especiales dentro de su género, son fundamentalmente fieles a sus maridos, administradoras, limpias y hacendosas, y son, en definitiva, la compañera que con todo cariño y celo te cuida cuando estas enfermo en cama, "ellas están siempre pendientes de la pastilla" que tienes que tomarte a determinadas horas por prescripción facultativa, del vaso de leche y de cuantos cuidados necesitados para llegar a la meta en las mejores condiciones posibles. Por todas estas virtudes que tienen, es por lo que no podemos recatearles en este momento, un fuerte aplauso.
TERCERA PARTE.- Un tema que a mi me preocupa mucho en mi pueblo, es el político, y, a mi juicio, este problema resulta pernicioso y obstaculizante, para la buena marcha de nuestras lógicas aspiraciones. La política, ya para el verdadero profesional, es una carrera muy difícil, pero este, como es versado en la materia, esgrime para defender sus teorías e ideales, las armas de la dialéctica y acepta el reproche de su adversario porque, como él, se defiende de una manera profesional y civilizada, de tal forma, que en la televisión observareis como en esos grandes debates disputan los contendientes acaloradamente y después de pasada esta lucha, los vemos por los pasillos del Congreso cogidos del brazo, camino de la Cafetería, donde juntos se toaran un Wisky comentando la faena como si nada hubiera pasado. Pero amigos, el profano en la materia como normalmente suele ocurrir en estos núcleos pequeños de población como no tenga una gran hombría y sentido común, las únicas armas que puede esgrimir, son las de la envidia, el odio y el rencor, que son con las que se pueden llagar a situaciones verdaderamente trágicas entre familiares y paisanos, como ya ocurriera en tiempos pasados, y que entre todos debemos procurar de que estos no vuelva a suceder. Tened presente que en el pueblo, ya sea por consanguinidad o por afinidad,
todos formamos una familia, factor este que en nosotros debe de estar
siempre muy presente y por encima de todo ideal político, lo que
no es obstáculo, para que cuando lleguen las elecciones, cada uno
vote al que considera más en línea con sus ideales y manera
de pensar, pero pasado este acto, tanto los que hayan sido elegidos para
formar la Junta Municipal del pueblo, como los de más, debemos
unirnos todos y cooperar para que nuestro pueblo prospere que es el objetivo
fundamental que deben inspirar todas nuestras acciones. Huyamos de esas críticas enconadas y gratuitas, fomentemos entre nosotros el amor y no el odio, no nos queramos convertir en jueces de los demás, porque señores, podemos incurrir en graves responsabilidades de conciencia que después pueden pesarnos. Habéis oído decir muchas veces que la única justicia verdadera que existe es la Divina, porque los hombres, como seres imperfectos que somos, no tenemos equilibrado el pulso para poner la balanza exactamente en el oro de fiel, y cuando algún humano se aproxima un poco a ello, pasa a la historia como aquel célebre Don Pedro I "El Cruel", de sobrenombre "el Justiciero", por su manera peculiar de administrar justicia, como se demuestra en esta anécdota histórica que a continuación voy a relataros: Cuentan, de que en aquella época, era costumbre de que cuando se bañaba la Reina, todos los cortesanos tenían que rodear el baño, y cuando esta terminaba, cada uno debía de beberse un vaso de agua del baño de la Reina, un día, uno de los cortesanos, se negó a ingerir el líquido elemento, por lo que Don Pedro lo llamó al orden y le preguntó, que porque se habla negado a beber el vaso de agua del baño de la Reina, a lo que el cortesano, muy tranquila y respetuosamente respondió: Señor, "porque temo que probando la salsa me guste la perdiz", ante esta osadía del cortesano, Don Pedro tuvo que castigarlo, pero para ello, quiso coger un juez entre los hombres de su corte, que fuera lo suficientemente inteligente, prudente y analizador concienzudo de los hechos, para conseguirlo cogió una naranja, y con un cuchillo, la partió exactamente por la mitad, cuando lo hubo hecho, tomó una de las mitades, y sin que nadie lo viera, la arrojó a un zonche de agua que había en el patio de Palacio, naturalmente, la media naranja flotaba en el agua presentando hacia arriba, su semiesfera, dando la sensación de ser una naranja completa. Al día siguiente, invito a uno de sus cortesanos a dar un paseo por los jardines de Palacio, y al pasar por las inmediaciones del zonche, le preguntó Don Pedro al cortesano: ¿que es eso que flota en el agua?, este cortesano, un tanto adulador e irreflexivo, respondió sin mas, !una naranja Señor!, !va!, replicó Don Pedro, y dicen que cuando Don Pedro hacia este gesto, ya podía el que fuera preparar la maleta y marcharse de Palacio, pues a su lado no tenían cabida los ineptos así hizo con unos cuantos más, hasta que por fin llegó uno, que al preguntarle Don. Pedro, ¿que es eso que flota en el agua?, este cortesano antes de responder, se acercó a un árbol que había allí cerca del que cogió una rama, y cogiendo la rama con la mano, se acercó a las inmediaciones del zonche, y alargando el brazo, alcanzó con el otro extremo de la rama lo que aprecia una naranja completa, y cuando le dio la vuelta y se cercioró, entonces respondió, media naranja Señor, Muy bien respondió Don. Pedro, usted será el Juez encargado de juzgar al cortesano que se ha negado a beber el vaso de agua del baño de la Reina. He aquí una prueba evidente de que no se pueden hacer juicios
ni temerario contra ninguno de nuestros semejantes, porque puede ocurrimos
como a esos cortesanos que creían ver una naranja completa cuando
en realidad era media. Por todo lo expuesto, y aprovechando esta reconciliación a que naturalmente nos invita esta gran fiesta de nuestro Cristo del Humilladero seamos condescendientes unos con otros, saquemos la parte buena de nuestro interior y ofrezcámosela a nuestros amigos y paisanos, procuremos extirpar esa fiera humana que tanto nos perjudica y que también llevamos dentro, procurando limar asperezas, rencillas e intrigas pueriles incompatibles con la categoría humana que debe presidir nuestra conducta, convirtamos la envidia en emulación, esa gran virtud que reconoce y aplaude con generosidad la valla de los hombres de talento y que nos estimula con nobleza y buena fe, intentar alcanzar el mismo objetivo o superior, de aquellos a quienes emulamos.
De verdad, que cuando me dijeron esto del Pregón, lo primero que hice, fue acudir a ese amigo común que todos tenemos, y al que por muchas vedes que le preguntemos una misma cosa, nunca se enfada y siempre te responde con la misma amabilidad y paciencia, me refiero al Diccionario de la R. Academia de la lengua Española; él me respondió así: Pregón. -discurso conque comienza una fiesta o acontecimiento. Pregonero. -El que dice el pregón. Y también, Oficial Público que anuncia los pregones, y fui aquí, en esta última definición, donde sin poderlo remediar, retrocedí a mi infancia y se me vino a la memoria aquel celebre Pregonero torremochano al que muchos de ustedes recordaran, llamado 'Manolo El Enterraor' que con su potente, clara y estilizada voz, y de esquina en esquina del pueblo, nos daba las noticias más interesantes del día, por ejemplo, que había sardinas frescas en la plaza, tomates de Miajadas a real el kilo, o los dos kilos, fecha en que se sorteaban los rabones, ect, ect. Pero este Manolo que se marchó a la gloria con la satisfacción del deber cumplido, tal vez sin el proponérselo, nos dejo un recuerdo mucho mas perecedero e importante, nos dejó a su hijo, a ese extraordinario funcionario municipal que con tanta vocación, amor exquisitez; y celo, cuida de nuestra última morada, esa finca sagrada de la que todos somos copropietario, y a la que como e notorio, tiene convertida en un verdadero paraíso, en un reducto de paz y sosiego semejante a la gloria, de tal forma, que cuando se contempla es paraje tan acicalado y recoleto, parece que a uno le resulta menos penoso lo macabro de la muerte. Pues bien, yo creo que todos nosotros estamos en deuda con este gran trabajador, aunque estemos también todos de acuerdo en que su labor de tantos años es harto meritoria, y por creer que, tácitamente, cuento con la anuencia de todos vosotros, es por lo que, desde aquí, y en este momento, me permito proponer a este gran trabajador, para que le sea concedida la Medalla del Trabajo, ¡a cuantos con menos motivos se la habrán concedido!. Para conseguirlo, el primer documento que tenemos que formalizar es uno o varios pliegos con las firmas de cuantos más torremochanos y torremochanas, mejor, no creo yo que haya que esforzase muchos en conseguirlo, pues no se me oculta el criterio unánime que existe de la conducta y comportamiento ejemplares de este gran funcionario. Medalla que podemos ponérsela aprovechando un acto como este o parecido, dando pruebas con ello de la nobleza y generosidad de este pueblo torremochano, que sabe ponerse de acuerdo cuando se trata de realizar un acto de verdadera justicia como este. Y mientras esto se consigue, y como anticipo de todo ello, yo pido para él, para nuestro gran Miguel, en agradecimiento a su meritoria labor, un fuerte y prolongado aplauso. Muy brevemente, quiero dedicar un emocionado recuerdo para toaos aquellos paisanos ausentes, que por una u otra causa, no pueden estar con nosotros como seria su deseo, pero seguro que sus pensamientos están en estas fechas, puestos en el Cristo del Humilladero, porque no hay torremochano, que al salir del pueblo, no se encomiende a Él.
Le ninguna manera podía yo olvidarme de nuestras jóvenes,
de estas mozas torremochanas que siempre se caracterizaron por su estilo
y simpatía, por su finura y elegancia incomparables, son mujeres
que, donde quiera que hacen acto de presencia, alteran el sistema nervioso
y levantan el espíritu al mas tímido de los hombres, provocando
con su sonrisa y belleza el piropo y la poesía de una manera espontánea,
como ya dijera yo en una de mis aventuras periodísticas: Son hacendosas y hábiles como puede comprobarse en cada exhibición
que hacen con motivo de cualquier acontecimiento festivo, sin más
subvención ni ayuda que su ingenio y temperamento. Hace unos instantes
las habéis visto desfilar por esta pasarela improvisada de nuestra
plaza, habéis mirado sus atuendos, sus vestidos diseñados
y confeccionados por ellas mismas y sus familiares que nada tienen que
envidiar a los modelos de los más grandes modistos internacionales,
sólo existe la diferencia en que estos emplean muchos millones
para conseguirlo y nuestras mozas sólo el ingenio y habilidad que
le son característicos. Habéis contemplado sus figuras: escultóricas, sus cuerpos tan delicados, estilizados y sensibles, su forma de andar y pisar como bailarinas de ballet, como la paloma que en cada paso se recrea dándole al conjunto de su silueta un aire especial que alucina, son producto de una estirpe de abolengo que la misma naturaleza se ha en cargado de seleccionar, para la conservación y mejora de la especie humana, y son, en definitiva, las mujeres virtuosas del hogar ideales para hacer feliz a cualquier hombre, ¿que más se puede pedir?, pues si señor, se puede pedir más, yo pido para ellas, el más caluroso de los aplausos.
SEXTA PARTE.- Y ya para terminar, y corno la ocasión es propicia, voy a leer
una especie de versos, poesías o plegarias, como queráis
llamarlo, que hace años, en una novena del Cristo, me inspiro una
de esos dilatados, prolijos y descontrolados sermones de mi buen amigo,
Don Juan José.
Estos veros están escritos con palabras fáciles y sencillas,
para que todo el mundo los entienda, sin ninguna pretensión literaria
ni poética, y solo quieren reflejar, la revelación espontánea
del espíritu, cuando a este se le incita y ataca de una manera
tan provocativa y directa. Yo los títulos : T O D O S, y dice así:
Al Cristo del Humilladero:
|
|||
|
|
||||
| Página comprobada con Internet Explorer 8 y 9, Mozilla Firefox 2, Google Chrome 12, Opera 11 y Safari 5. Resolución mínima de 800x600 y millones de colores. Soporte para Java, JavaScript y Flash activado. |
|
|
|