La
población activa ha decaído como consecuencia del envejecimiento.
A pesar de ello, la crisis de la agricultura y la ganadería mediterránea
genera unos índices de paro muy abultados.
El perfil del trabajador activo tipo
corresponde, según los asistentes, con un varón de mediana
edad, propietario de tierras, con escasa cualificación profesional,
que obtiene sus ingresos de una explotación ganadera media que
complementa con el cultivo del olivar, la vid y/o la higuera. Por el contrario,
el perfil del trabajador parado se corresponde con el de una mujer joven,
casada, con escasa cualificación y poca o ninguna experiencia profesional.
También se es consciente de
que la economía sumergida es una realidad cotidiana y de que la
percepción del subsidio agrario entre los adscritos al REASS es
un factor de distensión social y de conformismo profesional.
Los sectores que mayor ocupación
ofrecen son la ganadería y la agricultura, la construcción
y los servicios. El paro se experimenta sobre todo en el sector primario.
La cualificación profesional
de la población activa es deficiente y son pocas las oportunidades
de formación que se tienen en la comarca. Algunos cursos del Plan
del Empleo, de Garantía Social, de Incorporación a la Empresa
Agraria y una Escuela Taller son, o han sido, las actividades de formación
profesional a la que han tenido acceso en la comarca los trabajadores
y trabajadoras desempleados. Muchos Ayuntamientos no han promovido nunca
acciones formativas. Desde los asistentes se demandan cursos de formación,
aunque esta demanda no esté suficientemente especificada en ocasiones.
No se tienen noticias de sendos programas europeos promovidos por el Ayuntamiento
de Plasenzuela para la formación e inserción de mujeres
(Now) y para discapacitados (Horizon). Sin embargo se valora positivamente
esta opción y se indaga sobre los procedimientos a seguir para
ser beneficiario de alguno de los dos programas.
Algunos Ayuntamientos (tres en la
actualidad) cuentan con agencias de desarrollo local para el fomento del
empleo y la promoción de empresas. En estos casos sí se
ha dado un salto cualitativo, aunque insuficiente, para paliar el escaso
tejido industrial de la zona y la falta de cualificación profesional.
Las organizaciones empresariales
y sindicales no están implantadas en la comarca y esto, una vez
más, representa un impedimento para la promoción de iniciativas
económicas y la cualificación de los recursos humanos. Se
lamenta que el PRODER esté tan limitado para atender la demanda
de formación profesional y que los programas de recursos humanos
de la U.E promovidos por un Ayuntamiento comarcano aún no se hayan
difundido dentro de la comarca, pues se estima que ésta, por ser
el ámbito territorial de la Asociación y por la urgente
necesidad de formación debe beneficiarse de manera prioritaria.